8 de enero de 2015

Córdoba, un deleite para los sentidos.


En este post os relato mi segunda parte del viaje a Andalucía. A 150 kms., aproximadamente de Sevilla, se encuentra Córdoba. A pie de Sierra Nevada y en la depresión del río Guadalquivir, se erige esta ciudad que en su día fue una de las capitales más importantes del mundo.

Con gran esplendor en la época romana y capital del Califato de Córdoba en la era musulmana, Córdoba nos recibe con una majestuosidad que hipnotiza.



Su casco histórico es realmente una delicia, no en vano, es Patrimonio Histórico de la Humanidad. 

En seguida te invade su historia y su magia paseando por su muralla, la judería, los alrededores de la Mezquita, el puente romano y admirando, desde la otra orilla una bella Córdoba iluminada al anochecer. 

Córdoba seduce por sus gentes, alegres y hospitalarias. Pero también por su gastronomía, que es fascinante: desde su imprescindible salmorejo, hasta los flamenquines y como no, el pastel cordobés.


Sus patios, adornados con flores, son famosos en el mundo entero y sus callejuelas, estrechas y blancas, no te dejan indiferente. 

Y como no, su maravillosa Mezquita. ¡Qué maravilla! He de reconocer que cuando la visitas, te inunda un sentimiento de paz y de respeto. Sus arcos, incontables, sus columnas y sus colores, sus puertas delicadamente adornadas y sus inscripciones de arte islámico, son una auténtica obra de arte. 






1 comentario:

Alex Palahniuk dijo...

Las ciudades, cuanto más musulmanas, más bonitas, sin duda.

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